YO SI QUIERO QUE ME PREGUNTEN Por: Carolina Alvarez Elizarraras

 

 

La vida es muy peligrosa, no por los que hacen el mal,

sino por los que se sientan a ver  lo que pasa…

Albert Einstein

A veces cuando me siento a escribir medito sobre si quien lee estas pequeñas notas de una mente bastante inquieta, no por ello siempre asertiva o con la verdad absoluta, pueda coincidir al menos en algunos puntos con lo que comparto. No sé, he escuchado comentarios encontrados sobre ello, más sin embargo el nadar diario motiva a continuar haciéndolo, aunque de repente desaparezca una que otra quincena. Cuando eso pasa, pienso que la siguiente edición debo plasmar con más energía y claridad las ideas sobre las que vaya a escribir.

Hoy en particular hice un recuento y di un repaso a los archivos que quincena tras quincena he venido generando, increíblemente ya van sumando algunos añitos en el haber. Y aunque los tiempos ameritaban una crítica ferviente sobre las formas de gobierno, la realidad es que busque alguna en donde celebrara o mínimamente me diera un ápice de gusto ver el fracaso de las políticas neoliberales, y así tan literalmente no lo encontré. Porque aunque me negaba a reconocer a un presidente que llegó por la vía del fraude y a otro que llegó al poder por una estrategia mediática, la verdad es que no me podía dar gusto que sus políticas fracasasen porque eso indicaría que me congratulara de que al país le fuera mal… si cuestionaba porque veía el día al día de la realidad de un país lleno de tanto dolor y sangre en muchos de sus recovecos, de injusticias sociales por doquier, de reformas destinadas al fracaso y con un impacto tremendo sobre todos aquellos que día a días salimos con las ganas de trabajar y cambiar esa pequeña parte del mundo que nos corresponde. Como les decía al principio, mis líneas no pueden ser siempre asertivas para todos porque no hay una verdad absoluta, hay percepciones y cada cual ve desde la propia la realidad que vive. Hoy que estamos ya en el proceso de transformación se escribe una historia diferente para un país urgente de cambio, en contraparte esta esa parte colectiva de las resistencias convertidas en criticas acérrimas a cada paso dado, algunas veces con fundamentos y argumentos tal cual debe ser, pero honestamente muchas otras con un dejo de temor a lo nuevo que raya en lo bizarro.

Por supuesto que debe haber cuestionamientos y desconfianza, como se diría coloquialmente “estamos ariscos” ante tanta corrupción y una clase política por demás nefasta. Sin embargo también debe haber apertura para poder dar paso a otras formas de gobierno. En el andar por las redes sociales de repente me encuentro con sorpresa ofuscaciones sobre lo mal que ha quedado el presidente electo ante sus promesas de campaña, y luego recuerdo que ni siquiera ha tomado posesión y ya es cuestionado enérgicamente por los otrora causantes de tales males. Por otro lado, se basan en la premisa de que en las cámaras de legisladores nuestros representantes ya están en funciones, y sí, tienen toda la razón y no había visto yo tantos comunicados para desmentir las “verdades” desvirtuadas que se promulgan sin ton ni son día tras día sobre las decisiones que ahí se están tomando. Pero eso sí, nadie habla de los censos del Bienestar Social que ya se están realizando a lo largo del país, nadie habla del trabajo de los brigadistas y voluntarios como servidores de la nación, del dinero de transición que se declinó para evitar cargo al erario; cuestionan la gira de agradecimiento pero no dicen que el presidente electo viaja en vuelos comerciales. La derecha de este país organiza marchas pro vida pero no exige esclarecimiento a los gobiernos pasados (sobre todo el de Calderón) sobre los miles de desaparecidos, se unen a las denostaciones y no les importa si se meten incluso con la vida de un menor de edad (solo por ser hijo de ya saben quién) pero si alguien les revira se le tacha de intolerantes y entonces ya el gobierno próximo será un régimen autoritario…

Desafortunadamente estas políticas neoliberales nos han hecho un colectivo social susceptible a los cambios, que despierta sus mecanismos de defensa ante cualquier signo de movimiento que no acomode o quepa en el statu quo que nos han introducido hasta la médula psíquica social. Muestra de ello lo acontecido en días pasados con la Caravana Migrante, puede haber toda una historia geopolítica detrás de ello incluso intereses económicos más allá de nosotros, pero a la vez ha dejado ver una particularidad importante, transcribo unas palabras del periodista Pedro Miguel[1]: La Caravana Migrante ha dejado al descubierto la cantidad de mexicanos y mexicanas que se consideran de buena voluntad y que llevan un pequeño Donald Trump en el hipotálamo. Como nos ja enfermado de miedo, de odio, de fragilidad y desconfianza. Anoten otra zona que debe ser incluida en las tareas de reconstrucción: la generosidad. Bienvenida, bienvenido, hermano, hermano a nuestra propia intemperie. Para compartir contigo no tenemos, hoy po hoy, más que pobreza, devastación y dolor. Pero ya sembraremos juntos trigo y maíz y haremos a muchas manos un techo para todos. Las diversas reacciones ante este hecho han dejado ver el clasismo y la xenofobia que permanece subconsciente en una parte de la sociedad de nuestro país, pero a la vez también ha dejado ver con asombro la otra cara de la hermandad. La lucha es por llegar al punto de equilibrio.

Ahora bien, nada más ad hoc para generar polémica que la consulta ciudadana en puerta sobre el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Mucho se dice sobre ello pero poco se quiere investigar personalmente, dicen que se va a votar por consigna, siguen creyendo ilusamente que vemos a AMLO como un mesías, claro que tenemos dudas sobre ello, por eso investigamos y generamos una idea y una decisión, lo que sí me parece surrealista es que muchos se molesten porque se realice dicha consulta. O sea que quieren seguir en esa zona de confort social en donde es más fácil culpar, señalar y cuestionar a uno solo (de ese modo no se asume responsabilidad social) y dejar que ese solo personaje (que por cierto responde a intereses facticos) haga de cada obra un micronegocio para unos cuantos y aunque lo veamos mal, pues así eran las cosa y ni modo. He ahí el detalle, así eran, hoy es la oportunidad de transformar y yo sí quiero que me pregunten, y por favor no más clasismos, no caigamos en la trampa mediática de que solo unos cuantos deberían opinar. Es el recurso de todos, entendámoslo, lo que está en juego es un presupuesto y una transparencia en el uso de los recursos. Dejemos de hacerle el juego a lo que queda de resistencia, dejemos de ser voceros sociales de los que anteriormente estuvieron en el poder y son los responsables justamente del rezago en el que nos encontramos. Apostémosle a la memoria, al cambio verdadero y vamos juntos caminando una historia nueva. Una historia sagaz y responsable, asertiva y humanamente amorosa. ¡Yo si quiero que me pregunten!

 

¡Que tengan una excelente, analítica y reflexiva quincena mis  estimados lectores! Comentarios a alvaelitac@gmail.com

[1] Articulista de La Jornada.